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Pensamientos Cristianos - El Saber Elegir

“Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan.” Josué 24:15

Esta elección que el pueblo de Israel hizo frente a Josué es el típico ejemplo de la negligencia humana. Todo el tiempo tenemos que elegir, y por lo general decidimos en base a nuestros sentimientos o instintos. Nos dejamos llevar por las intenciones o los consejos de terceros. Pero al momento de decidir, cometemos el mismo error que esta generación.

Eran todos jóvenes menores de cincuenta años. Habían crecido caminando por el desierto viendo la mano poderosa de Dios en cada paso. Jamás les faltó comida o bebida, ni se les gastó la ropa o las sandalias. Y cuando fueron adultos invadieron una tierra plagada de poderosos ejércitos y murallas enormes que amedrentarían hasta al más valiente.

Y ellos, un grupo de descendientes de esclavos sin conocimiento militar ni armas de avanzada vencieron sucesivamente a todos los enemigos que enfrentaron. No tenían ninguna virtud. Pero la mano poderosa de Dios se manifestaba sobre ellos visiblemente. Ahora el gran líder que los había comandado en semejante campaña se estaba despidiendo porque iba a morir, y les plantea un desafío: tienen que elegir entre Dios y los dioses falsos de sus vecinos.

La euforia triunfalista los llevó a prometer fidelidad a Dios, sin medir las consecuencias. Una generación después todos se habían olvidado de Dios y cada uno hacía lo que mejor le parecía. No habían podido mantener su promesa. Pensaron que no tenían que decidir más y comenzaron a tomarse licencias. No querían darse cuenta que decidir no hacer lo que Dios pide es también una decisión. Aunque ellos pensaban que no estaban decidiendo.

Y se cumplió la frase de Pablo Ravenhill: En la vida hay que tomar decisiones, si no, la vida toma decisiones por vos.


¿Cómo están tus decisiones hoy? Hoy parece que es más fácil no decidir, perder el tiempo y seguir haciendo nada. Pero la inoperancia también es negativa y las consecuencias de tus malas decisiones o de tus no elecciones, también te alcanzan.

Hoy podés decidir por Dios y mantener esa decisión en el tiempo.
REFLEXIÓN — En la vida hay que tomar decisiones.

Un gran abrazo y bendiciones
Dany

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