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FIDELIDAD EXTREMA (4 de 10)

NOÉ, PREGONERO DE JUSTICIA

“[Dios]... no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos”.  (2 Pedro 2:5)
¿Cómo era Noé?¿Qué lo hizo tan especial como para sobrevivir al Diluvio?
  • “Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación”. (Génesis 7:1)
  • “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y bestias, si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor”. (Ezequiel 14:12-14)
En estos textos se lo presenta como un hombre justo y predicador de justicia.
La noción de justicia que transmite la Biblia no tiene nada que ver con algo inherente, es decir no es algo que podamos alcanzar por cuenta propia.
Tampoco, como lo afirma Ezequiel, podemos transferir nuestra justicia a los demás. Sin embargo, el influyó en la salvación de su familia por medio de su ejemplo claro y consecuente
Ser justo ante Dios es estar cubierto con la vestimenta de justicia que solo Él proporciona.
Nada menos que los méritos de Cristo acreditados al pecador mediante la gracia divina pueden hacernos justos ante su vista.   
Creer (o sea, tener fe), implica obedecer. No hay fe sin obediencia. Cuando creemos en la palabra de alguien lo demostramos haciendo exactamente lo que nos han dicho.
Noé fue llamado justo porque durante toda su vida demostró, mediante lo que hacía y enseñaba, que tomaba en serio las palabras del Señor. La suya fue una vida de lealtad, obediencia y fe que eran un constante reproche para el malvado y egoísta mundo que le rodeaba.
No se contentó con predicar que venía el fin de todas las cosas. Demostró su fe construyendo el arca para escapar del juicio de Dios, e invitando a todos a buscar refugio en aquel gran barco asentado en tierra seca. “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.( Hebreos 11:7)
Seguramente invirtió en el arca todo cuanto tenía; todos sus bienes, tiempo y reputación. No se guardó nada ni dejó nada atrás, ya que nada conservaría de ese mundo destinado a la destrucción. Su meta, sus ambiciones y sus esfuerzos se habían lanzado ya hacia el mundo venidero prometido por el Señor.
Esta firme adhesión al mensaje que debía dar lo llevó a predicar durante 120 años ante oídos que -en su mayoría- se habían vuelto sordos a la verdad ¡Qué extraordinaria constancia!
¿El mundo en que vivió Noé era muy distinto del nuestro?
Reparemos en la siguiente cita: “Es una ley del espíritu humano que nos hacemos semejantes a lo que contemplamos. El hombre no se elevará más allá de sus conceptos acerca de la verdad, la pureza y la santidad. Si el espíritu no sube nunca más arriba que el nivel humano, si no se eleva mediante la fe para comprender la sabiduría y el amor infinitos, el hombre irá hundiéndose cada vez más... "Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. . . . Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia." (Gén. 6:5, 11.) Dios había dado a los hombres sus mandamientos como norma de vida, pero su ley fue quebrantada, y como resultado cometieron todos los pecados concebibles”. (Patriarcas y Profetas Página 91)
La Biblia anticipa que la historia volverá a repetirse.
El fin de este mundo; ya no por medio de agua, sino de fuego, está a punto de desencadenarse. Los oídos de la mayor parte de la humanidad se encuentran tan insensibles hoy como en los días de Noé ante este mensaje. 
El desprecio por toda clase de ley se ha convertido en un modo de vida. 
La maldad, la violencia y la corrupción no hacen sino aumentar cada día, y aún los más sinceros esfuerzos humanos son impotentes para detener su avance .
La naturaleza nos advierte que hemos llegado al límite de su explotación.
Lo que vemos a diario en las noticias nos dice a los gritos que hemos llegado al límite; que estamos ya en el tiempo señalado por Jesús cuando dijo: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos”. (Lucas 17:26,27)
¿Tomas en serio lo que Dios dice?

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