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“La oración de Jabes” (1)



“Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”, 1ª Crónicas 4:9 y 10

Esta breve y sencilla oración contiene lo que sucede cuando los cristianos deciden tener una vida extraordinaria. ¿Qué hizo Jabes para sobresalir? ¿Por qué contestó Dios su oración? ¿Por qué Dios permitió que se incluyera la breve reseña de Jabes en la Biblia?
Jabes se encuentra oculto en una de las secciones menos leídas de uno de los libros menos leídos de la Biblia. Los primeros nueve capítulos de 1ª de Crónicas incluyen el árbol genealógico de las tribus hebreas, desde Adán hasta el regreso de Israel de la cautividad. El capítulo cuatro empieza nombrando a los descendientes de Judá, pero después de 44 nombres raros irrumpe de pronto un relato: versículos 9 y 10. Después, a partir del verso 11 continúa la lista de nombres raros. Hubo algo acerca de Jabes que hizo que el historiador hiciera una pausa. ¿Cuál sería el secreto para la fama de Jabes? No hay en toda la Biblia ninguna otra información adicional sobre él, aparte de estos dos versículos.
Características importantes de Jabes: a) las cosas empezaron muy mal para un hombre del que nadie había oído antes; b) este hombre pronunció una oración poco común de tan sólo cuatro frases, y c) todo terminó extraordinariamente bien para él. Algo en esa pequeña oración cambió la vida de un hombre; detrás de esas cuatro frases se encuentran cuatro grandes principios.
Historia: Jabes vivió en el sur de Israel después de la conquista de Canaán, durante la época de los jueces. Nació en la tribu de Judá y fue cabeza de un clan. Su verdadera historia comienza con su nombre (v. 9). En hebreo, la palabra Jabes significa “dolor”. Algo en el nacimiento de Jabes fue más allá de lo usual, tanto que su madre decidió recordarlo con el nombre de su hijo. Jabes creció con un nombre que cualquiera odiaría, pero lo peor tenía que ver con la carga que su nombre le imponía. En aquellos tiempos, el nombre marcaba a la persona, era como una palabra profética sobre dicha persona con respecto a su futuro. Un nombre que significaba dolor no auguraba buen futuro. No obstante, a pesar de tal “adversidad”, Jabes creía en un Dios de milagros; así que actuó creyendo en ello y pronunció una petición difícil de imaginar.

Continuará…

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