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Se prohíbe preocuparse (5)

“Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?


 

-         Si tenemos como prioridad los intereses del Reino de Dios y el logro de un carácter santo, no tendremos por qué estar ansiosos. Una vez establecidas correctamente nuestras prioridades, todo lo demás vendrá naturalmente. El Padre suplirá todo lo que realmente necesitemos.

-         Este versículo debe ser tomado literalmente y puesto en práctica. Si nos ocupamos de Dios, Él se ocupará de nosotros, y la ansiedad será absolutamente innecesaria.

-         Como resultado de confiar tendremos tranquilidad y paz. Esto no significa que la fe no será probada, sino que podrá vencer las más severas pruebas.

-         En su última exhortación nuestro Señor resumió todo lo que había estado diciendo acerca del pecado de la preocupación: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal”, (v. 34). ¿Por qué añadir las posibles complicaciones del mañana a las reales preocupaciones de hoy? Cada día traerá su propia cuota de preocupación, ¿para qué aumentar la carga de hoy adelantándonos a los problemas futuros? Lo único que eso lograría sería imposibilitarnos para enfrentar las exigencias del mañana.

 CONCLUSIÓN: la preocupación delata una falta de fe en el amor de Dios. ¿Alguna vez hemos visto un pájaro sentado en su nido en la mañana, con el ceño fruncido porque no sabía de donde iba a sacar comida para darle de comer a sus pichones? ¿Qué es lo primero que hacen las aves en la mañana? ¡Cantan! Y luego salen a recoger el alimento que necesitan para ese día, porque saben que en algún lado estará el sustento para ellos.

Del mismo modo ninguna ave tiene en su nido un refrigerador en el cual guarda el alimento de la semana. Cada día retoman la misma rutina y salen a buscar la comida para ese día. Si Dios ama y cuida con tanta diligencia a las aves y las plantas, mucho más lo hará con nosotros.

¿Qué sentido tiene vivir angustiado por las cosas que tienen que ver con el mundo material? ¿Acaso no valemos más nosotros que los pájaros y las plantas?

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