Ir al contenido principal

«Escojo la Bendición» (2)

“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”, Deut. 28:2


 

1-   Desintegración del matrimonio y distanciamiento familiar: v. 41, “hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio”; se refiere a hijos e hijas presos de una subcultura rebelde dedicada a las drogas, el sexo, la música satánica y toda forma de ocultismo. El objetivo es la destrucción de la familia

2-   Continua insuficiencia económica: vs. 17, 29, 47 y 48, “maldita tu canasta y tu artesa de amasar, no serás prosperado en tus caminos o fracasarás en todo lo que emprendas, servirás a tus enemigos que Dios enviará contra ti, con hambre, sed y desnudez, y con falta de todas las cosas”. El resultado se define en una sola frase: pobreza absoluta

3-   Propensidad a los accidentes: v. 29, “… y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad”; describe a la persona que es antinaturalmente propenso a sufrir accidentes personales. Un efecto característico son los “accidentes extraños”

4-   Una historia de suicidios y muertes prematuras o antinaturales: muchas culturas han reconocido fuerzas actuando en la historia humana que persigue a los miembros de una familia o clan hasta que al fin los destruye. Generalmente la gente experimenta un fuerte presentimiento, sienten algo tenebroso y maligno a su alrededor pero no saben cómo evitarlo; un síntoma común es que la gente fije la fecha de su propia muerte (“Sé que no viviré para cumplir los cuarenta”, “Todos los hombres de mi familia mueren jóvenes”). Tienen una especie de fe negativa que abraza la muerte y rechaza la vida

Causas de una maldición

  • Falsos dioses: la desobediencia que más provoca la maldición de Dios es el quebrantamiento de los primeros dos de los diez mandamientos, en Éx. 20:1 – 5; el primer pecado que Dios especifica aquí es reconocer cualquier otro dios delante del Señor. El segundo pecado es hacer cualquier representación artificial de Dios y ofrecerle adoración. El juicio por quebrantar estos mandamientos es una maldición que continúa de generación a generación

  • Pecados morales y éticos: en Deut. 27:15 – 26, Moisés relaciona doce pecados morales y éticos que provocan la maldición de Dios; en ese mismo capítulo, vemos las instrucciones para celebrar una solemne ceremonia que debían celebrar cuando entraran a Canaán. La mitad de las tribus invocaría una bendición sobre los israelitas que fueran obedientes; luego, las otras seis tribus invocarían una maldición sobre los que fueran desobedientes y todo el pueblo debía decir: ¡Amén!, tanto a unas como a otras. Las doce maldiciones pronunciadas se pueden resumir así: reconocer y adorar falsos dioses, no respetar a los padres, toda forma de opresión e injusticia especialmente a débiles e indefensos, todas las formas de sexo ilícito o antinatural, y todas las formas de desobediencia a la ley


Continuará…

Entradas populares de este blog

«Sumergidos en Su presencia»

“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”, Rom. 8:6 Para poder vivir una vida sobrenatural debemos mantenernos sumergidos en Su presencia. Pero si analizamos nuestra vida y nos ponemos a ver nuestra rutina de trabajo, nuestras deudas, las luchas diarias, ¿es esto vivir sumergidos en su presencia? ¿Por qué? Se nos olvida que como creyentes tenemos algo de mayor significado que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer: ¡las riquezas de la gloria de Dios en esta vida y en la futura! Si logramos comprender esto, NUNCA volveremos a ser los mismos. La llave para vivir la vida sobrenatural es la FE. Actuar por fe es el único camino a la vida sobrenatural (Romanos 5:1 y 2; Hebreos 11:6). Todos tenemos una fe natural; es la fe que mostramos en las cosas ordinarias que hacemos. La fe natural es necesaria para vivir la vida física; pero la Biblia habla de la fe espiritual como “…la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, (Hebr...

Reflexiones Cristianas - La Peor Ceguera de una Persona

Nosotros pensamos que la ceguera y la sordera espiritual son solamente del hombre impío. Pero la peor ceguera y sordera es la nuestra, la de quienes tenemos ojos para ver y oídos para oír, cuando volvemos la espalda al Espíritu Santo (Heb. 3:7-8). Nacimos de nuevo para ver el reino de Dios, y nacimos del Espíritu para entrar en este reino (Juan 3:3-5). Nuestros ojos fueron abiertos para ver a Cristo y su reino en nosotros, porque fuimos hechos por Él un reino y sacerdotes para Dios (Ap. 1:6). Pero, como aconteció con aquel ciego de Betsaida, nosotros, al principio, no percibimos claramente las cosas de Dios (Mr. 8:22-25). Los ojos de nuestro entendimiento aún deben ser abiertos que veamos más allá de nuestra redención (Ef. 1:18-19). Por eso es necesario que el milagro continúe, para que podamos ver totalmente. Necesitamos volvernos fructíferos en el conocimiento de Cristo. Para esto tenemos que añadir a nuestra fe la virtud. La fe sin obras es muerta, pero la fe operante, la fe que...

La Crisis Mundial Apocalipsis

Hoy los individuos de todas partes somos conscientes de que el antiguo orden, las antiguas culturas y civilizaciones están desapareciendo con rapidez, y universalmente claman por lo nuevo. ¿Qué es lo nuevo? En todas partes se debieran sentar bases para un nuevo orden de convivencia y de justicia social. Un grupo mundial nos está manejando como marionetas y su sistema da pie a los especuladores, creando esta gran crisis de grandes proporciones: sus causas deben de ser buscadas en muchos factores. Los pensadores y servidores de la sociedad en general debemos aprender a concentrarnos en una conciencia que nos despierte del letargo en que estamos sumidos; este despertar avanzará progresivamente si nuestros pasos son a través de una visión global, desde lo más pequeño a lo más grande. Retrocediendo en la historia de la humanidad, otra cosa que debiéramos recordar es que el género humano ha ido constantemente adelante, pasando de un estado de ciega ignorancia a otro de preocupación intelig...