Ir al contenido principal

“Cómo restaurar el corazón de tu hijo (2)”

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”, Ef. 6:4



 Cómo restaurar el corazón de nuestros hijos:

 1-   Reconocer que hemos fallado y desear un cambio: todos nos equivocamos, lo importante es reaccionar, reconocer y corregir la conducta equivocada. Hoy es un buen día para empezar (Stgo. 5:16)

2-   Buscar el perdón: éste trae sanidad al corazón y ayuda a resolver las cosas. La falta de perdón retiene el problema (Ef. 4:32)

3-   Ganarnos su confianza y respeto: por medio del trato amable, justo, respetuoso. Si vamos a corregir, que sea en amor, sin ofender ni dañar (2ª Tim. 2:24 y 25)

4-   Amarlos incondicionalmente: y demostrarles el amor con palabras, abrazos, besos (hombres y mujeres que esconden sus emociones). No pretenda que se porten como adultos maduros; no importa cuál sea su conducta, ÁMELOS. Una manera de amarlos es por medio de la ACEPTACIÓN = reconozca que cada uno de sus hijos es diferente y que los acepta tal cual son. Otra manera de amarlos es CUIDÁNDOLOS (supliendo sus necesidades, cumpliendo con nuestras responsabilidades de alimento, vestido; pasar tiempo con ellos en lugar de dejarlos en guarderías o con niñeras)

5-   Fomentar la comunicación con ellos: una cosa es hablarles y otra comunicarnos. Una forma de comunicarnos es SABER ESCUCHAR:

a)  Escúcheles con atención

b)  Mírelos a los ojos directamente cuando hablen con usted

c)   No les cambie el tema, déjelos que terminen

d)  No se quede callado: pregunte, responda, interactúe

e)  Déle la oportunidad de participar en algunas decisiones de la familia; eso los hace sentir importantes

6-   Fortalecer su autoestima: para ello podemos recurrir a las palabras, a las actitudes y a las acciones

7-   Crear y mantener un buen ambiente familiar: ofreciendo seguridad familiar más que prohibiciones, regaños o gritos; llevando una buena relación con ellos y con el esposo (a), teniendo como prioridad # 1 la felicidad de la familia y NO la felicidad individua. Evitar los pleitos constantes entre padres, los gritos, ofensas y las críticas.

8-   Pasar más tiempo con ellos: mientras pasan tiempo con ellos aprovechen para establecer límites, involucrarse en sus vidas, enseñarles en lugar de imponer, entenderlos, proporcionar oportunidades, supervisar sus actividades, sus amistades y pasatiempos

 Conclusión: nada podemos hacer en nuestras fuerzas; necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para que nos capacite y nos enseñe a ser mejores padres. Él nos guiará por medio de la oración y Su Palabra, y a través de nuestra confianza en Él.

Entradas populares de este blog

Mensaje en una botella

A veces un paseo por la playa regala sorpresas. En esta ocasión una botella verdosa, de cristal duro, cerrada completamente. Con asombro pude ver un mensaje: "No soy producto de ningún naufragio ni tampoco superviviente de ningún accidente. No. Soy alguien que decidió hace bastante vivir cerca de la naturaleza en su totalidad y así, sentirme y estar lejos de todo aquello que la humanidad ha creado como sociedad y yo, finalmente, no he comprendido como entiendo la vida. Llegué a hacerme muchas preguntas antes de decidir venir a esta inhóspita isla. A sufrir por no entender cómo no vemos los seres humanos más allá de nuestro propio egoísmo. De pensar y repensar en todo lo que hemos dejado atrás por no vivir acordes a lo natural, convirtiendo la forma de vida, cada vez más, en antinatural y sin ver la necesidad perentoria de cambio.Aquí, en esta isla, no sé lo que duraré, pero mi mente y mi alma están tranquilas. El motivo de desaparecer no ha sido el sufrimiento vivido, sino la conv...

“Se nos ha dado Autoridad” (2)

“…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”, Hech. 1:8 En Juan 11:41 – 43, Jesús llegó ante la tumba de Lázaro, dio gracias a Dios, le habló a Lázaro y éste resucitó. Nunca luchó en público ni gritó para tener autoridad. Sus luchas las libró en privado. También nosotros necesitamos una vida privada de comunión con Dios; el suficiente tiempo como para salir de la privacidad en total sometimiento al Señor y sin esfuerzo alguno de nuestra parte usar palabras de autoridad. Recuerda: Nos sometemos porque amamos a Dios. Nos sometemos al hombre o la mujer que Dios ponga por nuestra autoridad en el Espíritu y nos uniremos a la visión que él o ella tengan. El apóstol Pedro dice (5:5): “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. El enemigo te ...

Feliz Cambio

¿Alguien duda que hasta una pequeña calle pueda llevar a un Reino? No existe la vida como no existe la muerte. Tampoco el despecho ni la obscenidad, tal vez hasta la misma oscuridad esté mal definida... Blanco o negro y muchos grises... todo contar, tamizar. En vez de separar, mejor holgar todas las explicaciones; sólo observar sin ecuaciones, y vivir la sospecha del caminante que dice sabiamente que "solo está de paso". Cuando disfrutar no conlleva ningún precio a pagar. Cuando porvenir, es siempre fruto de semillas de vivir la continuidad de la propia conciencia. Sabio aquel, que con la palabra callada elige el hecho para hablar. Así también aquel que no sabe para caminar, porque andar es formar parte del movimiento llamado evolucionar desde el cosmos... ¿Acaso cambiar de año no sea como cambiar de día? ¿Acaso cambian éstos pero no cambiamos nosotros? ¿Acaso no percibimos que más que cambiar, lo que hacemos es girar en torno a la vida que lleva a la muerte? Así cambiamos el...