Ir al contenido principal

“El Poder de la Alabanza”

“… dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”, Ef. 5:20


 

Dios nos ha llamado a darle las gracias en todas las cosas: la alabanza y la confianza son la respuesta apropiada para toda situación difícil. Cuando hagamos esto y alabemos a Dios y le demos gracias por aquella situación que causa dolor, amargura o desesperación, nos asombraremos de lo que puede suceder.

Parecería imposible que esta fórmula al obedecerla produjera milagros, pero el acto de alabanza produce dos cosas simultáneamente: ablanda el corazón y mueve la maquinaria divina a nuestro favor.

La alabanza es una expresión de confianza hablada; la alabanza edifica la confianza, y mientras uno confía más en Él, más fácil es alabarlo. Con la confianza viene también la paciencia: si no oímos al Señor claramente antes de tomar una decisión, debemos esperar hasta oírlo. No debemos decirle lo que Él debe hacer.

La ansiedad que vivimos en nuestros días se debe a la incredulidad. Debemos pedir perdón por ello. Algunas veces el Señor, para fortalecer e incrementar nuestra fe, se abstiene de ofrecer la dirección inmediata.

La adoración debe ser un preludio al cielo. Dios no espera que nosotros tengamos el anhelo de ir a alguna parte a pasar la eternidad, en la cual no seamos eternamente felices. Él ha planificado la eternidad de tal modo que esté llena de tanto gozo que nuestro cuerpo actual no podría resistir el estar en Su presencia.

La adoración en su forma más pura nos lleva hasta la presencia de Dios de un modo en que nuestro mismo semblante cambia. Es entonces cuando brillamos con cierto resplandor de tal manera que el incrédulo puede notarlo.

El gozo vence las estructuras humanas y nos hace caer postrados a sus pies. Ese es un gozo que permanece en la vida diaria como consecuencia de la alabanza. Recordemos el ejemplo de Pablo y Silas (Hech. 16:22 – 31) que aun en la prisión cantaban y alababan a Dios. Tiempo después, el mismo Pablo escribió “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!” (Fil. 4:4).

¿Cómo podían ellos regocijarse? ¿Cómo podían cantar adentro de una celda oscura? La razón era que tenían el gozo de Cristo. Cuando Jesús se enfrentó a la cruz y la convirtió en una victoria, Él proveyó la misma victoria para nuestros problemas, sin importar cuán grandes sean.

Su gozo nos da el poder para enfrentarnos cada día con expectación y NO con temor. Las situaciones que una vez fueron desesperantes, ahora son oportunidades para que Dios manifieste su poder. La fuerza encerrada dentro del gozo (Neh. 8:10) es suficiente para proveer todo lo que necesitamos más de un millón de veces. ¡Hay poder en la alabanza!

Entradas populares de este blog

Mensaje en una botella

A veces un paseo por la playa regala sorpresas. En esta ocasión una botella verdosa, de cristal duro, cerrada completamente. Con asombro pude ver un mensaje: "No soy producto de ningún naufragio ni tampoco superviviente de ningún accidente. No. Soy alguien que decidió hace bastante vivir cerca de la naturaleza en su totalidad y así, sentirme y estar lejos de todo aquello que la humanidad ha creado como sociedad y yo, finalmente, no he comprendido como entiendo la vida. Llegué a hacerme muchas preguntas antes de decidir venir a esta inhóspita isla. A sufrir por no entender cómo no vemos los seres humanos más allá de nuestro propio egoísmo. De pensar y repensar en todo lo que hemos dejado atrás por no vivir acordes a lo natural, convirtiendo la forma de vida, cada vez más, en antinatural y sin ver la necesidad perentoria de cambio.Aquí, en esta isla, no sé lo que duraré, pero mi mente y mi alma están tranquilas. El motivo de desaparecer no ha sido el sufrimiento vivido, sino la conv...

“Se nos ha dado Autoridad” (2)

“…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”, Hech. 1:8 En Juan 11:41 – 43, Jesús llegó ante la tumba de Lázaro, dio gracias a Dios, le habló a Lázaro y éste resucitó. Nunca luchó en público ni gritó para tener autoridad. Sus luchas las libró en privado. También nosotros necesitamos una vida privada de comunión con Dios; el suficiente tiempo como para salir de la privacidad en total sometimiento al Señor y sin esfuerzo alguno de nuestra parte usar palabras de autoridad. Recuerda: Nos sometemos porque amamos a Dios. Nos sometemos al hombre o la mujer que Dios ponga por nuestra autoridad en el Espíritu y nos uniremos a la visión que él o ella tengan. El apóstol Pedro dice (5:5): “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. El enemigo te ...

Feliz Cambio

¿Alguien duda que hasta una pequeña calle pueda llevar a un Reino? No existe la vida como no existe la muerte. Tampoco el despecho ni la obscenidad, tal vez hasta la misma oscuridad esté mal definida... Blanco o negro y muchos grises... todo contar, tamizar. En vez de separar, mejor holgar todas las explicaciones; sólo observar sin ecuaciones, y vivir la sospecha del caminante que dice sabiamente que "solo está de paso". Cuando disfrutar no conlleva ningún precio a pagar. Cuando porvenir, es siempre fruto de semillas de vivir la continuidad de la propia conciencia. Sabio aquel, que con la palabra callada elige el hecho para hablar. Así también aquel que no sabe para caminar, porque andar es formar parte del movimiento llamado evolucionar desde el cosmos... ¿Acaso cambiar de año no sea como cambiar de día? ¿Acaso cambian éstos pero no cambiamos nosotros? ¿Acaso no percibimos que más que cambiar, lo que hacemos es girar en torno a la vida que lleva a la muerte? Así cambiamos el...