“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”, Sal. 133:1
Las prisas de los tiempos actuales, el exceso de trabajo, el estrés y las cargas abundantes de quehaceres diarios nos impiden en la actualidad relacionarnos con los demás, evitando así que podamos vivir, compartir y disfrutar la vida cristiana juntos. Para que podamos vivir verdaderamente en comunión debemos:
1- Amar desinteresadamente
2- Compartir con otros con corazón sincero
3- Servir a los demás en la práctica, no de palabras
4- Hacer sacrificios (de tiempo, recursos, prioridades, etc.)
5- Consolar, evitando el egoísmo que nos hace centrarnos sólo en nosotros
6- Solidarizarnos con los que sufren
Para que podamos llevar a cabo lo anterior y podamos vivir en comunión con los demás debemos buscar y formar grupos pequeños con aquellos que nos rodean; pero, para que exista una comunión verdadera es necesario que dicha comunión:
a) Sea Auténtica: no superficial. Para ello debe haber sinceridad, honestidad para expresar nuestros sentimientos o debilidades, para pedir oración o ayuda. Necesitamos ser transparentes en nuestra vida (1ª Juan 1:7 y 8)
b) Tenga Reciprocidad: debemos dar y recibir. Esto incluye el compartir responsabilidades y ayudarnos unos a otros (Rom. 12:10 y 14:19). Implica hacer lo que esté a nuestro alcance para ayudar a los demás
c) Incluya Compasión: esto implica comprender y compartir el dolor de los demás. Hoy se le conoce como EMPATÍA, lo que significa ponerte en el lugar del otro (Col. 3:13)
d) Se base en la Misericordia: todos tropezamos y caemos, todos nos equivocamos; necesitamos de alguien que nos ayude a levantarnos sin juzgarnos, con GRACIA (2ª Cor. 2:7). También incluye el perdón para destruir la amargura y el resentimiento cuando nos lastimamos
Nos necesitamos unos a otros. Necesitamos a los demás en nuestras vidas. Por ello es necesario que nos preguntemos hoy: ¿Qué paso debemos dar para relacionarnos con otros con mayor intimidad y autenticidad?