Ir al contenido principal

Música Cristiana - La Canción de Dios

Música Cristiana - La Canción de Dios.

Un organista de la iglesia estaba practicando una pieza de Felix Mendelssohn y no estaba tocando muy bien. Frustrado, recogió su música y se dispuso a irse.

No había notado a un extraño que se había sentado en un banco de atrás.

Cuando el organista se dio la vuelta para irse, el extraño se le acercó y le preguntó si él podía tocar la pieza. El organista respondió bruscamente: «Nunca dejo que nadie toque este órgano.» Finalmente, después de dos peticiones amables más, el músico gruñón le dio permiso con renuencia.

El extraño se sentó y llenó el santuario de una hermosa e impecable música.

Cuando terminó, el organista preguntó: «¿Quién es usted?» El hombre contestó: «Yo soy Felix Mendelssohn.» El organista por poco impide al creador de la canción que tocara su propia música.

Hay veces en que nosotros también tratamos de tocar los acordes de nuestra vida e impedimos a nuestro Creador que haga una música hermosa.
Igual que el obstinado organista, quitamos las manos de las teclas con renuencia. Como pueblo Suyo, somos «creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano» (Efesios 2:10). Pero nuestras vidas no producirán una música hermosa a menos que le dejemos obrar a través de nosotros.

Dios tiene una sinfonía escrita para nuestras vidas. Dejémosle que haga su voluntad en nosotros. Dave Egner

Autor Desconocido

Palabras Claves: Música Cristiana, canciones cristianas, letras de canciones cristianas, Dave Egner, Músicas Cristianas

Entradas populares de este blog

Mensaje en una botella

A veces un paseo por la playa regala sorpresas. En esta ocasión una botella verdosa, de cristal duro, cerrada completamente. Con asombro pude ver un mensaje: "No soy producto de ningún naufragio ni tampoco superviviente de ningún accidente. No. Soy alguien que decidió hace bastante vivir cerca de la naturaleza en su totalidad y así, sentirme y estar lejos de todo aquello que la humanidad ha creado como sociedad y yo, finalmente, no he comprendido como entiendo la vida. Llegué a hacerme muchas preguntas antes de decidir venir a esta inhóspita isla. A sufrir por no entender cómo no vemos los seres humanos más allá de nuestro propio egoísmo. De pensar y repensar en todo lo que hemos dejado atrás por no vivir acordes a lo natural, convirtiendo la forma de vida, cada vez más, en antinatural y sin ver la necesidad perentoria de cambio.Aquí, en esta isla, no sé lo que duraré, pero mi mente y mi alma están tranquilas. El motivo de desaparecer no ha sido el sufrimiento vivido, sino la conv...

Feliz Cambio

¿Alguien duda que hasta una pequeña calle pueda llevar a un Reino? No existe la vida como no existe la muerte. Tampoco el despecho ni la obscenidad, tal vez hasta la misma oscuridad esté mal definida... Blanco o negro y muchos grises... todo contar, tamizar. En vez de separar, mejor holgar todas las explicaciones; sólo observar sin ecuaciones, y vivir la sospecha del caminante que dice sabiamente que "solo está de paso". Cuando disfrutar no conlleva ningún precio a pagar. Cuando porvenir, es siempre fruto de semillas de vivir la continuidad de la propia conciencia. Sabio aquel, que con la palabra callada elige el hecho para hablar. Así también aquel que no sabe para caminar, porque andar es formar parte del movimiento llamado evolucionar desde el cosmos... ¿Acaso cambiar de año no sea como cambiar de día? ¿Acaso cambian éstos pero no cambiamos nosotros? ¿Acaso no percibimos que más que cambiar, lo que hacemos es girar en torno a la vida que lleva a la muerte? Así cambiamos el...

¿Cómo podemos suplir nuestras necesidades? (2)

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”, Mateo 6:33 Cuando tenemos el favor de Dios, tenemos todo lo que necesitamos. Él está mirando nuestras necesidades; no hay nada que escape a su conocimiento. La ciencia y la tecnología han avanzado mucho con el uso de las computadoras; es increíble la cantidad de información que éstas nos dan. Imagínense ahora la mente de un Dios eterno e infinito que todo lo sabe, todo lo conoce, todo lo ve, todo lo entiende, todo lo juzga y todo lo ha calculado a la perfección, no puede existir el más mínimo error. No hay necesidad que podamos tener o que vayamos a tener en el futuro que Él no la sepa de antemano y para la cual ha suplido ya todo lo necesario . No tenemos base alguna para justificar nuestras preocupaciones y afanes en esta vida. Es posible que no nos guste la manera en que Él hace las cosas o el tiempo que tome para hacerlas, o las personas que use para hacerlo, pero lo importante es que É...