Ir al contenido principal

SERIE UNA VIDA SOBRENATURAL 11

“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos…”, Fil. 1:1


 

 V-              VIVE COMO UN SANTO 

Es muy común que ciudades, ríos y sitios de importancia reciban nombres de santos: San Luis, Santa Teresa, San Lorenzo. Roma se enorgullece de su Basílica de San Pedro y Londres de su Catedral de San Pablo. ¿Tendríamos la osadía de agregar nuestro nombre a esta lista de personajes admirables y venerables?

Pablo repetidamente se refería a los cristianos como santos. No estaba escribiendo a unas pocas personas, sino a toda la iglesia en Filipos. ¿Cómo puede ser esto?

Nuestra distinción como santos no depende de nuestros actos. Somos llamados santos por el maravilloso sacrificio de Jesucristo. Por su sacrificio, nuestra naturaleza ha sido transformada y nuestra identidad cambiada. Ya no somos pecadores, sino santos.

Las palabras que se usan para “santo” pueden ser traducidas como “aquellos que son llamados”, y se refieren a aquellos que tienen una relación con Dios, que han sido apartadas para sus propósitos.

El Nuevo Testamento aplica el término “santo” a los verdaderos creyentes, incluyendo a los que tienen luchas espirituales. Si usted es un verdadero creyente, Jesucristo lo ha santificado y también usted es un santo; pero quizás, como muchos, sufrimos de una autoimagen distorsionada; no nos vemos a nosotros mismos como santos. Debemos comenzar a vernos como Dios nos ve.

 Razones por las cuales hemos sido llamados a ser santos: 

1-   Porque Dios nos ha justificado en Cristo (Fil. 3:8 y 9): hemos sido perdonados y limpiados por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Dios, al vernos, no ve en nosotros nuestros pecados… ve la pureza, la rectitud y la justicia de Cristo. Mucha gente trata de vivir una vida de rectitud por medio de asistir a algún templo, sinagoga o mezquita. Otros soportan sufrimientos físicos, llevan a cabo peregrinaciones o dan ofrendas. Mas la rectitud humana nunca logrará alcanzar una posición satisfactoria a los ojos de Dios. No importa cuán cultos y refinados hayamos sido antes de ser cristianos, nuestra esencia era pecadora. Ninguna cantidad de buenas obras o educación podría cambiar eso; pero Dios crucificó nuestra naturaleza pecaminosa y nos dio una naturaleza nueva: el carácter de Cristo. Si Dios nos ve como santos, ¿quiénes somos nosotros para vernos de manera diferente?

 Continuará…

Entradas populares de este blog

Mensaje en una botella

A veces un paseo por la playa regala sorpresas. En esta ocasión una botella verdosa, de cristal duro, cerrada completamente. Con asombro pude ver un mensaje: "No soy producto de ningún naufragio ni tampoco superviviente de ningún accidente. No. Soy alguien que decidió hace bastante vivir cerca de la naturaleza en su totalidad y así, sentirme y estar lejos de todo aquello que la humanidad ha creado como sociedad y yo, finalmente, no he comprendido como entiendo la vida. Llegué a hacerme muchas preguntas antes de decidir venir a esta inhóspita isla. A sufrir por no entender cómo no vemos los seres humanos más allá de nuestro propio egoísmo. De pensar y repensar en todo lo que hemos dejado atrás por no vivir acordes a lo natural, convirtiendo la forma de vida, cada vez más, en antinatural y sin ver la necesidad perentoria de cambio.Aquí, en esta isla, no sé lo que duraré, pero mi mente y mi alma están tranquilas. El motivo de desaparecer no ha sido el sufrimiento vivido, sino la conv...

Reflexión Cristiana - “Enseñemos lo que es Bueno”

Reflexión Cristiana - “Enseñemos lo que es Bueno” “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”, 1ª Cor. 11:1 El mayor ejemplo de bondad, amor y misericordia lo tenemos en Jesús. Él es nuestro máximo ejemplo para enseñar lo que es bueno. Es nuestro deber enseñar lo bueno pero, ¿Cómo podemos comunicar eficientemente a los demás lo que se necesita para tener un correcto estilo de vida? Lo podemos hacer por medio de la enseñanza o instrucción directa, pero la mejor y más eficaz manera para enseñarlo es por medio del ejemplo. Esta debiera ser la meta de todos nosotros, el poder impactar a los demás a través de nuestra propia vida. Para ello, debemos recordar que nadie puede enseñar lo que no sabe. Para poder hacer lo que Él hizo y actuar como Él actuó debemos conocerlo, para después imitarlo; a esto es a lo que el apóstol Pablo se refería cuando les dijo a los corintios que le imitaran, así como él imitaba a Cristo. En otras palabras, debemos demostrar con nuestra vida lo que estemos trata...

“Mi Identidad en Cristo” (3)

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Juan 1:12 ¿Qué implica entonces nuestra nueva identidad? 1- Un Hijo de Dios (Juan 1:12, Rom. 8:14 – 16, 2ª Cor. 5:17): si analizamos nuestra vida quizás nos demos cuenta de que en algunas cosas somos los mismos, y tal vez vamos a morir y las cosas seguirán igual que como están; pero Dios nos dice que si alguien está en Cristo ha sido transformado, creado de nuevo. Esa nueva naturaleza espiritual es nuestra verdadera identidad. No podemos vivir en la dimensión del reino de Dios con los mismos parámetros con los que nos desenvolvemos en el mundo. Estas dos naturalezas (espiritual y humana) se oponen entre sí porque operan con diferentes leyes: tinieblas – luz, vieja – nueva, natural – espiritual, y se oponen entre sí. 2- Una nueva relación con Dios (Juan 1:12 y 13): un hijo tiene privilegios… ¿disfrutas de los tuyos como hijo de Dios? Quien no sabe lo que es, no sabe lo que ...