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«El Milagro de los 33 Mineros en Chile»

“Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas”, Salmos 95:4

Este versículo estaba impreso en la camisa que los mineros llevaban puesta cuando salieron a la superficie. Es la primera vez en la historia en la que unos mineros son rescatados después de tantos días: sin duda es un Milagro de Dios. Así, fueron saliendo uno por uno. El miércoles salió un minero, el número veinticuatro en ser rescatado; su nombre: José Henríquez, quien fungió como guía espiritual de los mineros. ¡Este hombre era creyente, un cristiano como nosotros!
En cada mensaje que enviaba a través de un video desde la mina pudimos ver cómo su fe estaba puesta en el Señor, cómo confiaba en que Dios los guardaría y que pronto estarían bien, ¡Que ejemplo de fe! No es fácil permanecer más de dos meses en una mina oscura, separado de todos tus seres queridos y de tu ambiente. Realmente se necesita fe para poder creer que todo iba a salir bien.
Muchos de nosotros nos quejamos por cosas tan pequeñas e insignificantes, sin darnos cuenta del valor que nos da el hecho de tener vida. Al oír varios testimonios de estos mineros y cómo ellos mencionan que tienen una nueva oportunidad de vida o que su vida ha cambiado después de este suceso, no puedo dejar de pensar sobre lo valiosa que es nuestra vida y lo poco que la valoramos como tal. Quizás ninguno de nosotros ha pasado por un momento como el que ellos pasaron, pero qué bueno es saber que a pesar de las circunstancias que estos hombres tuvieron que vivir, jamás dejaron de sonreír y confiar en que con la ayuda de Dios iban a salir a la superficie.
Hoy es un buen día para agradecer al Señor por el cuidado que ha tenido sobre estos hombres, pero más aun, por el cuidado que ha tenido de nosotros.

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