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«Un problema de familia»

Uno de los problemas más comunes en las escuelas hoy en día tiene que ver con el apoyo que los padres deben darle a los hijos. Muchos maestros anhelan que los padres se hagan presentes con sus hijos el máximo tiempo posible; aunque la mayoría de los padres sean trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicarlo a entender a los niños. Algunos padres no tienen tiempo para hablar con sus hijos durante la semana porque salen a trabajar desde muy temprano y sus hijos todavía están durmiendo. Cuando regresan del trabajo ya es muy tarde y los niños ya no están despiertos.
Hoy en día, es frecuente que ambos padres salgan a trabajar porque tienen que proveer el sustento de la familia. El no tener tiempo para sus hijos les causa angustia e intentan redimirse todas las noches cuando llegan a casa.
Esto nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros. Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso pueden significar muchísimo más que regalos o disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Para que exista la comunicación, es necesario que las personas "escuchen" el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un abrazo o un beso, curan el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad. Los niños tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor.
Vive de tal manera que cuando tus seres queridos piensen en justicia, cariño, amor e integridad... piensen en ti. “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”, Juan 13:15

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