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Meditar y Orar



Luego de leer la Biblia y meditar en Su Palabra, debemos volver a orar sobre lo que leímos pidiéndole a Dios Su ayuda para que podamos poner en práctica lo que nos ha hablado. Debemos cuidar que no nos falte el tiempo para orar por haber dedicado demasiado tiempo al estudio bíblico. Ambas partes son elementos indispensables del tiempo devocional.

¿Por qué debemos tener un tiempo devocional?

Sal. 81:11 – 13, “Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel!"
Dios quiere hablarnos para guiar nuestros pasos y para que vivamos según Su voluntad.

Juan 15:4 – 7, “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Dios quiere que permanezcamos en Él por medio de permanecer en Su Palabra y obedecerla.

2ª Tim. 3:16 y 17, “Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. La Palabra de Dios obrando en nosotros produce madurez.

Sal. 119:105, “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. Por medio de Su Palabra, Dios nos guía por el camino que Él desea que sigamos.

Mar. 1:35, “Levantándose muy de mañana, siendo aun muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. El mismo Jesús pasaba tiempo especial con Su Padre… ¡cuánto más nosotros debemos hacerlo!

Mar. 3:13 – 15, “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”. Jesús nos llama a ser sus discípulos; esto significa que nos llamó para que estemos con Él, para que pasemos tiempo en Su presencia.

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