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“Cómo restaurar el corazón de tu hijo (1)”

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”, Ef. 6:4


Una de las paradojas de la vida es que para obtener un título universitario se requieren de 18 años de estudio aproximadamente, pero para saber ser padres no nos preparamos. Creemos que el ser padres es un proceso meramente natural… y sí lo es (me caso, tengo hijos); pero, para ser buenos padres necesitamos conocer temas como: las etapas del desarrollo de los niños, la buena alimentación, disciplina, nuestras responsabilidades, pero sobre todo CÓMO EVITAR DAÑAR EL CORAZÓN DE NUESTROS HIJOS.


Puesto que no fuimos enseñados a ser buenos padres, muy frecuentemente cometemos errores, aunque muchas de las veces sean involuntarios. Ninguno de nosotros se levanta en la mañana diciéndose: ¡hoy voy a fastidiarle el día y la vida a mi hijo (a)! De la manera en que fuimos criados y educados nosotros, así estamos educando y criando a nuestros hijos = PROCESO Inconsciente. Los patrones de conducta se van repitiendo de padres a hijos y se van conformando con la herencia biológica y la influencia de la sociedad o del medio ambiente.

Uno de los patrones de conducta que repetimos con nuestros hijos tiene que ver con el trato hacia ellos: la manera en que nos dirigimos a ellos, la manera en la que les hablamos, la atención o falta de atención hacia ellos, etc. Este trato, en ocasiones, no ha sido el mejor y ha ido causando heridas y dañando el corazón de nuestros hijos.

Maneras o formas en las que podemos dañar el corazón de nuestros hijos:

Cada ser humano estamos formados por espíritu, alma y cuerpo. El espíritu es la parte más sensible de nosotros. Cuando hemos sido dañados en nuestro corazón, cuando hay heridas o amargura, nuestro espíritu se cierra o se bloquea y los síntomas más frecuentes de ello son: irritación excesiva y fácil, y rebeldía. Las conductas que más frecuentemente dañan el corazón y cierran el espíritu de un niño son:

1-   No demostrar interés por él: dedicamos más atención o tiempo a otras cosas o personas

2-   Prometer y no cumplir: sean castigos o premios

3-   Ofenderlos: ya sea por medio de palabras hirientes o que nos escuchen hablar mal de ellos con otras personas

4-   Mucho sermoneo: inútil, repetitivo, sin atender su verdadera necesidad

5-   No dedicarles tiempo: ¡estamos tan ocupados! Calidad vs. cantidad

6-   No expresarles amor: NO darlo por sentado

7-   No demostrarles amor: con cariños, toque significativo, abrazos, etc.

8-   Ser insensibles a sus necesidades: están llorando o hablando y minimizamos la situación o no los atendemos porque estamos ocupados

9-   Compararlos: con hermanos, con otros niños

10-         Estereotiparlos o etiquetarlos: “eres un tonto”, “no sirves para nada”

Continuará…

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