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«Ester y la providencia divina» (4)

“… ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”, Est. 4:14


 

Todo el tiempo que Amán hizo construir la horca pudo ver ahí a Mardoqueo colgado; pero ahora es él quien ha sido condenado. La historia comenzó con el poderoso rey Asuero y ahora termina con un hombre cambiado y un pueblo librado de la muerte (8:1 – 3, 7 y 8). La ley no podía ser cambiada, el edicto de Amán seguía vigente, pero Dios cambió el corazón del rey usando a Ester y Mardoqueo, proveyendo una manera mediante la cual la ley quedaría sin efecto: los judíos podían protegerse a sí mismos, podían matar a los que los atacaran, y podían quedarse con el botín (8:15 – 17). Los judíos se defendieron, pero no abusaron (9:1 y 2). Luego del día esperado, Asuero pregunta a Ester si había algo más que pueda hacer por ella (v. 11 – 14). Ella pidió un día más para que los judíos pudieran defenderse (v. 15 y 16). Después de la AFLICCIÓN, la CELEBRACIÓN (v. 17 – 19). La historia termina como tenía que terminar (v. 20 – 27).

 Conclusión

ü      Amán maquinó un plan de destrucción para acabar con Mardoqueo y los judíos. El enemigo puede haber decretado destrucción para nosotros, pero… ¡sucederá lo contrario! Los judíos se enseñorearon de los que los querían destruir

ü      Dios NO es esclavo del reloj humano. Él SIEMPRE está en control

ü      Mardoqueo salvó la vida del rey y Amán fue el engrandecido. Cuando la vida o las cosas nos parezcan injustas… ¡Dios está trabajando, aunque no lo veamos!

ü      Ester estuvo en un dilema: obedecía a Mardoqueo o moría. No entendemos la soberanía de Dios. ¡Quizás para esta hora Dios nos ha llamado o preparado!

ü      Ester aceptó el reto; estaba dispuesta a morir si fuera necesario, ¿lo estamos nosotros?

ü      Dios entregó el corazón del poderoso rey Asuero en las manos de Ester. En varias ocasiones le dijo: “¿Qué pides? Hasta la mitad del reino te daré”

ü      ¿Qué pedimos nosotros?

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